“Todo lo que vives, en todo momento, es tu relación contigo mismo”      -Jorge Lomar, de su libro “Corazón radiante”-

Me gustó mucho esta frase de Jorge Lomar, explica de forma fantástica la forma en que puedes usar la proyección para aprender sobre ti mismo.

Humildemente os comparto a continuación lo que yo entiendo.

Un mecanismo que utiliza la mente para no sentir el dolor y la confusión, es reprimir todas las conclusiones erróneas que ha hecho sobre sí misma, a las que ha llegado juzgando su ser, o parte de él, como bueno o malo, como acertado o desacertado, y que  asocia a sentimientos y situaciones desagradables.

Como negar todo eso no es suficiente, ya que el sufrimiento sigue siendo demasiado intenso, vuelca el malestar sobre personas, circunstancias, hechos, que suceden a su alrededor. Así, deja de ver la auténtica fuente de ese malestar, la propia mente de cada uno, para verla en el otro. Entonces ya puede hacer como si todo eso que le molesta no tuviera nada que ver con ella. A este mecanismo lo llamamos proyección.

Finalmente, lo juzga en el otro, pudiendo así odiar y rechazar fuera lo que no se permite odiar y rechazar en sí misma, por el dolor que le causaría. De esta manera acaba cerrando el proceso de negar que su decisión continuada es lo único que mantiene vigente ese malestar. Puede incluso desear que el otro desaparezca, con la ilusa pretensión de que el malestar desaparezca con él o con ella. Tarde o temprano aparecerá un substituto adecuado que reemplace al anterior, sobre el que pueda seguir proyectando todo eso que no quiere ver en sí.

Relacionarnos con lo externo, no es más que relacionarnos con lo que queremos mantener reprimido en nosotros mismos. Observando el pensamiento y el sentir delante de personas, circunstancias, hechos que te rodean y suceden, te estás observando a ti mismo/a.

Por otro lado, podríamos usar la misma proyección para aprender sobre la paz y el amor.

Allá donde estés juzgando, planta un pensamiento de amor. Donde sientas conflicto, desea fervientemente la paz. Aprende sobre el perdón. Hazte responsable de tu pensar y tu sentir. Practica con Rebirthing y su proceso de integración. La integración sucede cuando dejas de juzgar a esa parte de tu ser y te vives a ti mismo/a con paz y amor. Comenzarás a ver a Dios mismo encarnado en toda persona que se cruce en tu camino. Y a medida que esto suceda, podrás reconocer a la encarnación de Dios que eres tú. Finalmente no habrá tú o yo, tan sólo Dios jugando a relacionarse consigo mismo.

 

Manuel Sánchez

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